Los caminos están ciegos, las verdades.. hace tiempo que se perdieron en un laberinto de gargantas anudadas. Ya no sé si todo es real o sólo un trozo de barro demasiado bien modelado.
La duda me reseca el cerebro, las lágrimas, sólo son agua salada que se cuela entre sus grietas. Un segundo y se evaporan, y no queda nada, ni siquiera un cerco sucio sobre la tierra yerma.
(Na-da)
Porque incluso ellas están vacías.
Se me han acabado las palabras..
No hay comentarios:
Publicar un comentario