Mordido..
El abanico sigue dando vueltas. No cambian las frases. Los pies aún se ensucian y hace mucho tiempo que no se despolva el corazón. No cambian las formas. El silencio vuelve a ser, una vez más, causante de una lista de hechos probables y me provoca morderlo. La pared presencia los hechos no tan valientes. Los ojos se pierden desesperados, queriendo violar todas las entradas y todas las salidas. No cambian las cosas...
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