"También criamos dentro de nosotros mirlos. Mirlos, jilgueros, alondras y golondrinas. En nuestro corazón anidan pájaros que gustan del jolgorio y la alegría, que se divierten con facilidad, ríen y de algún modo nos contagian ese gusto por los sonidos, la gente, el aire. Son avecillas que aparecen estacionalmente, y traen la primavera al corazón. Siempre se agradece su sonada aparición. Siempre se agradece después de los inviernos en el corazón.
Con los pájaros llegan también las lluvias, el agua que cae suavemente algunas veces y agresivamente otras, pero que siempre limpia, que se lleva por delante las hojas muertas, las suciedad de las madrigueras, que trae de nuevo la vida. Eso es lo que importa. Aleja los remordimientos y los malos pensamientos, se lleva la culpa, arrasa con las dudas. También, como siempre, tras el agua llega un sol que parece que brilla con más fuerza, como si quisiera jactarse de su victoria.
Con los mirlos y los jilgueros llega un contagioso jolgorio que inunda la cabeza, pero también llega una tranquilidad diferente. La tranquilidad que abriga y consuela. La tranquilidad amorosa y maternal que calma las inquietudes, que las acune con cuidado y las adormece con una nana dulce y cantada desde el corazón.."
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