Nadie puede detener mi caída..
-¿por qué tendrían que hacerlo?-.
Estoy en una telaraña emocional..
-¿Debería ser un verdadero neurótico para salvarme y así desviar la mirada?-.
Quiero escupir astillas transparentes para acabar así con la agonía. Mientras tanto necesito a un par de personas, que pasaron por mi vida, pero que no se como volver a ellas ni como buscarlas, ni como comunicarles mi necesidad de ellas. Por qué las personas, esas personas, desaparecen cuando uno se desangra por dentro y no tiene ni la mínima fuerza para seguir respirando.
Cuando mis emociones se calman, cientos de estímulos externos, vuelven a atormentarlas. Prefiero cualquier mutilación antes que este dolor que no llega, aún, a ser físico. Estoy teniéndole más miedo a las mañanas, que a la noche. A seguir viviendo más que a la muerte. A lo que me atraviesa. Siento miedo a que este extrañar me termine extinguiendome. Al ardor de mis miserias..
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