Me tomo el desayuno para darme cuenta de la falta que me hacen algunos olores, algunos problemas, y algunas personas. Seguidamente, justo lo que necesito es, un balde de agua fría en la cara; mis manos tiemblan mas que nunca. ¿De verdad necesito esto?
Voy a rezar por que la música nos distraiga, y que las bebidas pierdan su efecto. No estoy en modo de interrumpir coincidencias, ni precipitar despedidas.
Son mis ojos, que están más cansados que nunca..
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