Los llevas a montones, enrollados, en cajas, en paquetes, sueltos con la hora de la tarde de cara al viento. Los llevas ordenados o revueltos; por azar, por contingencia, por ganas, por hastío. Hay días pesados que te parten la espalda, hay días donde el cuerpo se te hace pez y te hace leve. Esos días te dejas flotar en el río para que a la hora de la tarde, el viento se haga azar..
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