"Sobre las cumbres heladas se oía un lamento animal. El lamento de la melancolía, el cansancio de la autosuficiencia y el rugido de la soledad.
Sobre las cumbres heladas corrían vientos rabiosos, vientos chillones, vientos hechos para ganar todas las batallas contra los seres vivos.
Sobre las cumbres heladas vivía una pequeña pantera de las nieves. Solitaria, feroz, silenciosa. Andaba con sigilo sobre una nieve que le lamía las patas. Se detenía. Olisqueaba el aire, movía las orejas. Continuaba caminando.
Se levantó una ventisca invernal y la pequeña pantera avanzaba a duras penas, pero avanzaba. Poco a poco, como todo lo que hacía. A paso lento, pero seguro. La ventisca, no obstante, arreciaba por momentos y dificultaba la visibilidad.
La pequeña pantera se detuvo, incapaz de seguir. Lanzó un maullido lastimero, mientras se rizaba sobre sí misma. Un maullido de melancolía. El cansancio de la autosuficiencia. El rugido de la soledad.."
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